Branding, una marca es un planeta

Esta metáfora, al igual que la famosa: «Cada hombre es una isla», encierra la esencia del branding, una de las palabras de moda en el mundo del marketing y la publicidad, palabra que viene ligada a la definición de marca. De manera simple podría decirse que una marca es el conjunto de asociaciones, sensaciones y experiencias positivas y negativas, que se han recogido a lo largo de la relación con la marca y que cada quien tiene sobre un producto, servicio o persona, va mucho allá de un logotipo, un símbolo o un nombre, una marca tiene actitud, personalidad, utiliza un tono en particular y habla de cierta forma, se escucha y escucha, se viste, celebra y se siente.

Una marca es un activo para cualquier empresa. Esa es la razón por la que si mañana nos levantáramos con la noticia de que ha ocurido una tragedia y todas las infrestructuras físicas de producción de Coca-Cola hubieran sido destruidas, los directivos de la compañía sólo tendrían que caminar hacia el banco más cercano y obtener un préstamo para reconstruirlas sin otro aval que el valor de su marca.

Ahora bien, el reto de las empresas consiste en gestionar las marcas para que se conviertan en una ventaja competitiva que  permita obtener mejores resultados, a través de mayores ingresos o la disminución de costos. Lograrlo depende del Branding, que es el proceso construir y administrar una marca mediante la gestión estratégica de los diferentes aspectos que la identifican y diferencian. Crear o administrar una marca debe ser un proceso de análisis conciente y coherente efectuado por las empresas.

Para realizarlo, en primer lugar, es necesario que la empresa perciba la marca de forma coherente. Para esto, se recolecta la información que define a la marca, el beneficio que ofrece, los mensajes y canales que utiliza, los valores y los factores diferenciales. Después de entender lo que la empresa quiere ser, se contrasta esta información con la percepción y las expectativas que tiene el cliente sobre la marca y ver realmente qué tan posible es alcanzar los objetivos planteados, para definir luego la estrategia de marca, donde se establece la propuesta de valor para el cliente (que debe ser relevante, creíble, alcanzable, sostenible, diferencial y enfocada), los puntos de contacto (se concretan los mensajes y los canales apropiados para transmitir los valores de marca), y  la arquitectura de marca en caso de empresas multi-marca. Una vez ejecutada y puesta en marcha la estrategia, al igual que en todo proceso, se debe realizar seguimiento a cada acción con el fin de obtener información concreta y determinar si se han logrado los objetivos.

fuentes: Google, http://www.paolagaviria.com/bloghttp://www.tallerd3.com, Wikipedia, youtube

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